Le falta color, de un mordisco me congela el corazón.
No puedo culparte con tanto sabor. Mi lindo heladito de limón, qué pena que te vuelvas ácido tan veloz, y que el azúcar se deshaga precoz.
¿Dónde está esa fruta que te faltó? ¿Dónde estás cuando sale el sol?
¿A dónde vas cuando no hace frío? Cuando de a poco te perdés, cuando sólo se siente tu acidez, de a poco nadie te quiere comer.
No voy a arrastrarme para lamer tu volcada.
Te agradezco, pero no te quiero ni de a cucharadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario