jueves, 22 de octubre de 2015

Yo te amo y no sé quién sos



Era de mi misma gama de colores, se perdía bajo el sol brillante y la tierra seca. 
Se perdía y lo encontré en la ciudad, todo para mí, con marcas de lo que fue. 
En el fondo tanta perfección era apagada por detalles que nunca voy a terminar de conocer, por lo tanto, la única imagen es lo que sentí, y lo que me hizo ver. 
Su sonrisa perfecta y sus ojos de miel. Sus gestos aniñados y el hombre que es.  Su parte del rompecabezas que encajaba en mi piel.
Compañero de las sonrisas más importantes que duraron segundos para quedar en la eternidad. 
Pasar el día en una cama que a ambos desconocía, pasar el día y disfrutar cada minuto de lo que es. 
Y ahí se fue, mi nuevo amigo, de lejos y de cerca, recostado y de pie, de lengua y corazón, por escrito y por voz. Ahí se fue para reencontrarmelo en la aventura alguna vez. 

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