Es una rosa, una estúpida rosa roja y común, un poco maltratada tal vez, pero tan común que es capaz de perderse en un jardín al segundo que no la mirás.
Todos dicen que la deje allá, nadie entiende que ya la solté pero que las espinas se quedan igual.
No tiene que doler, a nadie le duele, no existe más.
¿Qué importa? Si nunca existió. ¿Qué importa? Si nunca tuvo que haber dolido.
No importa, ¿verdad? Ya nada importa si ella no está, si arreglás todo con una pincita de depilar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario