
Tenés corazón. Un corazón vivo y calmo, atrapado y vacío.
Un corazón con potencial pero sin ganas, como si todo fuera suficiente.
Vivís conformándote, con la mirada tranquila y la sonrisa divina.
Vivís alejándote de lo que realmente hace bien al sacarte del sillón en el que pasás tus días, tus noches, tus horas, viviendo un vacío vestido de alegría monótona y simple.
Monótonos como tus días, sin una razón, un motivo, una circunstancia, que te mueva, que te llene, que te envuelva. Monótonas como tus charlas, tus risas.
Tu amor, ese que tenés adentro, ese que sacás cada tanto, alumbrando, justo cuando estoy mirando. El que no quiero ver tanto porque me hace desearlo.
Ese amor, de multitud. Gigante, y eterno, que acompaña tu actitud errada y despreocupada, está en ese corazón.
Un corazón triste, insulso, desalineado, carente, pero uno ardiente.
Un corazón triste, insulso, desalineado, carente, pero uno ardiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario