Pero su lugar no es su lugar, y ya está.
Por eso, me pregunto...
¿Realmente está tan mal mantenerlos vigentes? ¿Es hora de acuchillarlos para echarlos? o ¿En realidad soy la única en todo mi mundo que se permite tenerles cariño? ¿Soy la única que se los toma en serio?
Cuando según ellos no se lo merecen, y jamás debería hacerle caso a cualquier palabra que me dirijan. Pero me es imposible ignorar a ocasiones donde entregué mi corazón, completo.Y a veces siento que tengo que tragarlo, por consecuencia de haber jugado y perdido en el intento.
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