miércoles, 16 de marzo de 2016

Jugando a las escondidas


Me pinchás el globo que vos mismo te detuviste a inflar. 
Me lo pinchaste y lo dejaste ahí, sin terminar. Sin preguntar si está bien como está.
No me regales algo sin saber si me va a gustar, o al menos fijate si el color me va a asquear.
Fijate si no soy alérgica al material, porque no tengo ganas de estornudar.
No tenía ganas de tener un globo, pero si me lo das dejame jugar.
¿Para qué me lo vas a pinchar? ¿Te es divertido verlo destruido? o ¿te arrepentiste porque no me ves encajar? ¿te arrepentiste y te importa un bledo tirarme en el mar?
Oh, ya veo. Qué pena me das. Con tan poca fuerza, ¿cómo no te vas a asustar? 
Qué bueno que te fuiste, no me ibas a poder cargar. Menos con un globo lleno de tonterías a punto de explotar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario