Hoy sos mi todo, mañana no existis.
Puedo volverme atea y al otro día sólo creer en vos.
Simple como el azúcar triple 0 del mercado de la vuelta. Así de simple y de adictivo, imposible de no usar.
Sin saber cómo fuiste procesado, o si solés hacer daño. Así te acepto y quiero más.
Quiero más caramelo. Masticar y saborear hasta que se me caigan los dientes.
Comerlo a escondidas y sin disfraz. Ponerlo en un frasquito y lamerlo de a poquito.
El dolor en la panza me avisa que lo tengo que dejar.
¿Qué me importa? Siempre hay un nuevo sabor que probar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario